Volkswagen Corrado VR6


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Hoy que ya empezamos a hablar del VW Iroc, se dice de éste que es el sucesor del Scirocco. ¿Y entonces que fue el Corrado sino el coupé de VW sobre la base del Golf/Jetta?

Volkswagen Corrado VR6

De hecho iba a recibir el nombre de Scirocco III, pero era tan radicalmente distinto y tan caro con respecto a aquel, que los profesionales del marketing de Volkswagen decidieron que debía inaugurar denominación.

Desarrollado por la propia marca, se produjo en las instalaciones de Karmann en Osnabrück entre 1988 y 1995. Nunca fue un superventas, puesto que se construyeron unas 12.000 unidades de media al año. Aunque esto tiene sus ventajas ya que sigue manteniendo una imagen aceptable. Parece un coupé que se fuese a salvar de su purgatorio particular, si bien su escasez acompaña a la hora de darle ese toque exclusivo.

También es verdad que nunca fue moderno. En la típica tendencia germánica (y especialmente de su marca), no destilaba alegrías estilísticas precisamente, sino que alardeaba de un diseño banal. Sólo una excepción a esto, la que confirma la regla, un alerón móvil en el portón trasero, que sube automáticamente a partir de 80 Km/h. Era la seña de identidad y la justificación tecnológica de su precio. Eso sí, por desgracia, también hacía las delicias de la policía de tráfico alemana en las zonas de obras. Alerón arriba significaba ‘Strafzettel’ (multa).

En un interior heredado hasta la extenuación de su hermano el Golf III, llama la atención la brutal configuración del asiento trasero dividido en dos partes separadas por una elevación central que continúa un inútil túnel de transmisión, dado que nunca hubo versión Syncro o 4motion (denominaciones las dos de VW para la tracción integral), salvo las realizadas ex profeso por preparadores o amigos del tuning.

Es, por lo tanto, un inesperado 2+2 radical que por fuera parece un coupé familiar. En otras palabras, su exterior no cuadra con lo que encontramos dentro y esto, sin duda, le restó ventas en su momento.

El puesto de conducción es cómodo y ergonómico, pero se queda lejos de imprimir el más mínimo carácter deportivo. No hay ni una pequeña concesión en este aspecto. El volante mismo parece de pega. ¿Los asientos? vale, pues los asientos si sujetan, por decir algo.

El acabado sigue las pautas de Volkswagen y se manifiesta impecable. Ni un ruido, ni un plástico mal ajustado, ni un guarnecido fuera de su sitio. Es simplemente compacto.

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