Seat Ronda


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El comienzo de la década de los 80 fue difícil para nuestra Seat, la cuál intentaba subsistir con modelos como el Ronda. Un coche que tuvo para la historia de la marca mayor importancia de lo que su recuerdo puede hacer pensar.

seat ronda

Como se sabe, nuestra Seat ha vuelto hace poco a ser tema de actualidad, o mejor dicho su futuro, saltando de nuevo a la palestra el tema de su viabilidad como marca. En este nuevo debate se ha vuelto a plantear si la firma puede tener no sólo un lugar más dentro del grupo, sino el merecimiento de una gama bien formada, al objeto de lograr un posicionamiento claro dentro de dicho grupo y atacar así con más eficacia el mercado. Para ello, no sólo se ha analizado el arraigo y futura explotación de la firma dentro del panorama nacional, sino su calado más allá de nuestras fronteras, o expresado de otra forma más precisa, valorar si Seat, después de su larga trayectoria, ha sido capaz de crear un ‘nombre’ o una cimentación que le permita seguir construyendo con éxito su edificio.

El resultado lógicamente es incierto, pero sí creemos en que las intenciones de los que sueltan la ‘pasta’ sean algo más que eso, y además, como bien decía D. Julio en la Editorial de hace dos meses, le sumamos nuestra colaboración adquiriendo un producto de una gama correcta, atrayente y con vida (y aquí cada uno que entienda lo que quiera) haremos alejar los fantasmas de la desaparición de esto poco que nos queda.

Dejemos la actualidad pero no las analogías, ya que como es bien sabido Seat ha pasado anteriormente por momentos grises, siendo uno de ellos el que se dio hace ya unos 25 años. El relato de ese periodo es conocido, por lo que no vamos a pormenorizar los sucesos acaecidos por aquel entonces; además estos hechos pueden ser mejor relatados por personas como nuestro ilustre D. Pablo. Pero malamente podemos centrar y revivir el momento de nacimiento de nuestro protagonista sin hacer unos apuntes de aquella situación.

Con el comienzo de la escisión entre Seat y Fiat allá por la primavera de 1980, la marca española, con Juan Miguel Antoñanzas a la cabeza, va planteando su progresiva separación, la búsqueda de una nueva identidad, así como un nuevo apoyo técnico y económico para dar continuidad a la firma. Esta búsqueda desembocaría a finales de 1982 en la firma de los acuerdos con Volkswagen, dándose así un paso en tierra firme. Pero hasta la futura llegada de modelos 100% propios como el Ibiza, Seat mantendría posiciones sacando partido a su gama del momento. Para crear el Ronda se partiría del Ritmo, sometiéndole a una operación estética por parte de la compañía italiana Rayton-Fissore. El resultado fue bastante acertado, ya que el ‘restyling’ dio lugar a un coche de imagen sencilla pero agradable, y que aunque no poseía esa distinción o gracia del Ritmo original (en mi opinión estéticamente estropeado por Fiat en la segunda generación) si que calaba más con lo que el público de calle esperaba.

Lo triste del asunto es que a Fiat no le bastó con escapar de una forma fea (motivos internos aparte) sino que terminaría llevando a Seat a los tribunales por competencia desleal, más teniendo en cuenta que el Sr. Ghidella, como Director General de Fiat, había aprobado la maqueta del Ronda dentro de los acuerdos de ruptura por los que se permitía a Seat la exportación de modelos Fiat retocados. El tribunal falló a favor de Seat al considerar que el coche estaba suficientemente diferenciado. Sin duda, Fiat nunca pensó que el ‘apaño’ de Seat desplazaría en ventas a nivel europeo a su modelo y que hasta en la misma Italia se vendería bien, por lo que había que frenarlo.

La vida comercial del Ronda fue breve, desde su presentación el 22 de junio de 1982 hasta 1986. Durante este periodo podemos fijar dos generaciones, la de los primeros modelos con los antiguos motores ya usados previamente en la gama Seat y una segunda que da comienzo en la primavera de 1984 con la monta de las mecánicas System Porsche.

La incorporación de estas últimas, valoradas a nivel europeo como unas de las más punteras por rendimiento y prestaciones, hizo que el Ronda ganara enteros, aunque ciertamente había que mejorar otros aspectos; pero por otro lado el coche perdió un grado de ‘distinción’, ya que en cierto modo se empobreció. Seat planteó inicialmente el Ronda como un coche medio muy bien equipado y de lujo aún en sus versiones menos caras (pensando en la exportación), pero esto se fue diluyendo, ya que sin analizar las nuevas versiones más bajas, si se comparaban versiones equivalentes de primera y segunda generación, se veía el ahorro en cosas más o menos útiles, pero la cuestión es que ya no estaban: el cierre centralizado, los plafones de techo, el medidor de consumo o hasta las bandejas de puertas traseras.

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